Palamós, el corazón de la Costa Brava

«El Canó de Palamós ben mirat que n’es d’hermós

Ja fa temps que está callat

Ja fa temps que em mira el mar, amb el ventre rovellat

Quatre rodes i un forat «

<<El Cañón de Palamós>> Habanera

Palamós, es hoy una villa marinera por excelencia ubicada en la comarca del Baix Empordá, Gerona. Cuenta con una población superior a los 18000 habitantes y es un destino turístico de primer orden.

La villa fué fundada por el rey Pedro II el Grande alrededor de 1277 como lugar de refugio para los buques en su bahía frente a los temporales.

Palamós como villa fortificada y puerto ha tenido una azarosa historia, en 1543 fue asaltada por los turcos de Barbarroja, en 1652 asolada por la peste, en 1694 y 1802 los franceses destruyeron sus fortificaciones y finalmente durante la guerra civil fue intensamente bombardeada.

Su puerto es hoy el más importante al norte de Barcelona tanto en su vertiente comercial como pesquera y deportiva. La bahía de Palamós es el paraíso para los amantes de los deportes náuticos como la vela en todas sus variantes, el esquí náutico, la moto acuática etc.

Puerto de Palamós

Cada año paso unos días en el apartamento familiar justo al lado, en Sant Antoni de Calonge.

Si queréis disfrutar de una estancia en el núcleo urbano, os recomiendo dos hoteles: el hotel Trias, todo un clásico situado en el paseo frente al mar de estilo francés donde el escritor y periodista Truman Capote terminó su novela «A sangre fría», o el hotel boutique Casa Vincke situado en un palacete de finales del siglo XIX que fue propiedad de un empresario del corcho.

La restauración es magnífica, no os olvidéis de degustar la famosa gamba roja de Palamós en cualquiera de los restaurantes de la villa. Os voy a recomendar tres de ellos: La Fábrica del Gel, situado en una antigua fábrica de hielo, el María de Cadaqués, todo un clásico situado en la calle Mayor y si os gusta la cocina más elaborada, el Dvise en los jardines de la casa Vincke. Si queréis algo más informal, podéis ir al Nonna Paquita situado en una antigua fábrica de corcho.

Para los amantes del pescado y el marisco, daos una vuelta por la lonja del puerto a eso de las seis de la tarde y visitad también el Museo de la pesca que está justo al lado.

Otro de los atractivos de Palamós es ir de tabernas, está lleno, pero para mi las mejores son: El Galeó, junto a la plaza Murada y sobre todo, Casa Moni la más emblemática de todas. Después, podréis tomar una copa en los pubs La Ruina o el Castellet, ambos frente al puerto.

Desde el punto de vista cultural hay varios lugares para visitar: La Iglesia de Santa María, la capilla del Carmen, Santa María de Bell-Lloc, la parroquia de San Juan, los restos del convento de los Agustinos, el claustro románico del Mas del Vent, que es en realidad el claustro de la catedral vieja de Salamanca o las ruinas del castillo de San Esteve de Mar.

Para terminar, no quiero dejar de hacer un recorrido por sus playas y calas de la villa. La playa situada en la bahía se llama playa Gran de Palamós y está franqueada por un maravilloso paseo arbolado donde habitualmente hacen conciertos o ferias de artesanía.

Al norte del casco urbano siguiendo el camino de ronda y a continuación del puerto deportivo, nos encontramos en primer lugar con la cala Margarida, muy urbanizada y relativamente pequeña. Si subís después al Cap Gros podréis disfrutar de unas hermosas vistas desde su mirador para llegar luego a la playa de La Fosca, llamada así por una gran roca oscura que la divide en dos. A lo largo de ella, hay un paseo donde se pueden ver casonas de veraneo de principios del siglo pasado.

A continuación, pasaremos por los restos del castillo de San Esteve de Mar para llegar a la cala de S’Alguer, una de las más bellas de la Costa Brava, declarada en 1972 bien de interés cultural por sus pintorescas barracas de pescadores.

Por último y no menos importante llegaremos a la cala Castell, uno de los últimos reductos vírgenes de la zona.

Esta playa tiene una historia curiosa, la puso de moda en los años 30 el pintor José María Sert comprando y restaurando una masía (Mas Juny) donde se organizaban fiestas con la jet de la época. La playa entonces se la conocía como playa París y por allí pasaron personajes como Orson Welles, Marlene Dietrich, Coco Chanel, la baronesa Maud Von Thyssen el príncipe Alexis Mdivani que murió en accidente de coche y un joven Dalí.

Después de la guerra civil en 1945, la masía fué convertida en palacete por la familia Puig Palau organizando fiestas menos glamurosas y más cañís con corridas de toros incluidas. Por allí pasaron Dominguin, Ava Gardner, Imperio Argentina, Carmen Amaya y por supuesto Gala y Dalí.

Dalí fué un gran amigo de Alberto Puig, quien para que se sintiera cómodo le construyó un taller que hoy se conoce como la barraca d’en Dalí. A este personaje Joan Manuel Serrat le dedicó la cancion «Tio Alberto».

Barraca d’en Dalí

La última cala se llama cala Foradada y está justo al lado de Castell y es también una playa Virgen. Si queréis rememorar aquellos tiempos y pasar unos días en ese entorno os recomiendo el hotel La Malcontenta, situado en una masía fortificada del siglo XIX.

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